Sergio González
Sergio González, Bogotá, 1951

Veterano del teatro, director y fundador de Acto Latino, dramaturgo, actor, performancista, happener, codirector de la Bienal de Amor y Éxtasis, cómplice amoroso, eficaz y eficiente del MaReA, siempre se ha caracterizado por su capacidad para movilizar los espíritus ansiosos, que desean dar rienda suelta a sus juegos eróticos, como lo demostró en la performancia Desnudos ante la realidad cuando culminó el juego iniciado por Federico Vega.

Risas, poses, desinhibición, juegos, ejercicios, espíritu erótico por doquier que sólo desapareció después de dos horas de intensa complicidad cuando los happeners de cuerpos desnudos y espíritus eróticos se perdieron entre la bruma de la noche.

Su obsesión por la sexualidad y el erotismo son pasiones desbordadas que ha mostrado en obras como Prometeico, In-Fausto, Íbero del mar, Desatar y tejer, La cabeza del árbol y Cabaret, expresiones del impulso perverso tras el que se esconde la vida.
 
   
 
Fernando Maldonado
Fernando Maldonado, Bogotá, 1962
 
Pintor, escultor, dibujante, narrador gráfico, guionista de cómic, físico-culturista, profesor de las universidades Javeriana, Tadeo Lozano y Autónoma es otro cómplice del MaReA desde su fundación en el año 2000.

Co-autor, con Beccassino, del comic de la Virgen del pollo frito, demostró su habilidad como dibujante en el Work in progress de la Galería Imanarte Espacio Abierto, en la que dibujó, al ritmo del mejor rock del siglo XX, y a dos manos, las escenas eróticas, sensuales, culebreras y acrobáticas de Jorge Eliécer Ochoa, Maritza Díaz Guerra, Ardó y Mateo Pardo, los cómplices de su partitura visual.

Ha expuesto su trabajo en Milán, Zurich, Miami, Quito, Panamá, Medellín, Cali y Bogotá.
 
   
 
Ángel beccassino  
Ángel Beccassino, Argentina, 1948
Desde 1970 realiza propuestas de arte mediante intervenciones en el espacio público, videoinstalaciones, videoesculturas, performances, instalaciones fotográficas, happenings mediáticos.
Escritor, músico, fotógrafo, periodista, trabaja en asesorías sobre gestión de comunicación en ciudades latinoamericanas, al tiempo que realiza sus proyectos literarios y artísticos.
Ha realizado propuestas en galerías y centros de arte de Nueva York, Tokyo, Buenos Aires, Río de Janeiro, Berlín, Bogotá, México, Barcelona, Quito, Medellín, Cali y otras ciudades. Como fotógrafo tiene publicados seis libros, entre ellos Los Bordes de la Realidad (1983), Laberintos y Oráculos (1986, edición del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá), Todo Beso es un Iceberg (premio Lápiz de Acero, Colombia, 2000), El Hígado del Circo un Espejo (2002), Paisajes Intervenidos (edición del Museo de Arte Moderno de Cali, 2002), 77 Orgasmos-Reflexiones sobre el morir (2005).
Desde 1980 dirige el proyecto musical Banda Dispersa de la Madre Selva, en que han participado concertistas alemanes, músicos turcos, colombianos, cubanos, venezolanos, marroquíes, hindúes, percusionistas tribales africanos, así como músicos como Alfredo de la Fé, Rita Robert, músicos que trabajaron con Astor Piazzolla, como Antonio Agri y Daniel Binelli, etc. El trabajo de la Banda Dispersa de la Madre Selva ha sido registrado en siete CDs.
En 1970 obtuvo el segundo lugar en el Premio de Novela Emecé, en Argentina; en 1974 León de Plata en el Festival de Venecia y a partir de entonces una sucesión de premios en México, Rio de Janeiro, Buenos Aires, Cartagena de Indias, Bogotá.
   
 
Eliécer Ochoa
Eliécer Ochoa, Buga, 1966

A
ctor, bailarín, performancista, acróbata, fisicoculturista, modelo, bacán, cómplice insigne del MareA.

Su formación básica en el arte del teatro la recibió en diferentes agrupaciones de Cali.

Desde 1995, cuando se vinculó al Acto Latino, perfeccionó su trabajo corporal y se ha convertido en un experto incitador de la libido femenina.

Trabaja como modelo de figura humana en diferentes talleres de pintores y facultades de arte de universidades.
 
Alondra González

Actriz, bailarina, performancista, música y bella cómplice del MaReA.

Desde muy niña se ha nutrido en las fuentes del arte.

A los nueve años desnudó alma y cuerpo en la obra Ibero del Mar, del teatro Acto Latino, presentada en el teatro Jorge Eliécer Gaitán.

Todos los secretos de la actuación los ha vivido en Acto Latino donde es actriz de planta.

Su tierno y suave erotismo lo expresa con vigor, siempre está incitando al juego amoroso.
Alondra González, Bogotá, 1985
 
Nelly Otero
Nelly Otero Blum, Popayan, 1970
 
En 1988 se desplaza a la ciudad de Bogotá donde estudia escultura en la academia de Cooperartes. Luego viaja a los Estados donde se desarrolla su carrera artística, toma diferentes cursos en fotografía, ensamble metálico tridimensional, restauración de esculturas en bronce en el Centro de Restauración de Nueva York, figura humana en la Liga de Estudiantes de Arte de la misma ciudad.
Discípula de la maestra Nijole Sivikas, tiene un voltaje muy especial que le permite modelar el fuego, el bronce, el hielo y el espíritu erótico.
Su instalación efímera Duro pero no Dura fue una de las atracciones de la noche del happenning del MaReA.
Se ha desempeñado como promotora de instalaciones colectivas, profesora de idiomas, talleres de escultura a nivel infantil y ha demostrado su talento en el campo de la fotografía.
Nelly Otero ha participado en diferentes exposiciones colectivas durante los últimos diez años.
En 2004 dirigió su primera instalación colectiva y participa actualmente con una exhibición permanente en el claustro de San Francisco en Villa de Leyva, Boyacá.
Sus obras demuestran la inspiración que le produce la naturaleza en su proceso de creación.
   
 
 
La performancia de Margarita Ariza, pintora de gran fuerza expresiva y artista con una gran sensibilidad social, se realizó con la complicidad de las personas asistentes al happening del MaReA en Arte Espacio. Mientras Mister Gómes en Bombay alegraba con su música a los asistentes, Ariza quien se encontraba exhausta por tanto voltaje que había botado en la exposición de Los ángeles clandestinos y en el envío de millones de correos electrónicos a sus innumerables internautas conocidos, se introdujo en el ataúd, el mismo en que la han de enterrar cuando cumpla su periplo por este valle de lágrimas, y como cosa rara se quedó dormida. El cansancio la fundió pues parecía poseída por el dios Zeus que se había disfrazado de hipnótico.
Su féretro fue sacado por algunos dolientes que lo montaron en una zorra tirada por un caballo trasnochador. Mientras Verona, como una llorona loca, gritaba la pérdida de un ser humano tan excepcional, el zorrero guiaba a la bestia por los alrededores del barrio. A la media noche el féretro regresó a la Galería y Margarita resucitó al arte y a los afectos entre pétalos de rosas que volaban sin rumbo fijo.
Margarita Ariza, Buenos Aires
   
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