CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA BENJAMÍN CARRIÓN

SALAS OSWALDO GUAYASAMÍN, EDUARDO KINGMAN Y MIGUEL DE SANTIAGO

 

Quito, agosto 4 a 16 de 2004


Artistas Invitados

Ángel Beccassino, Fernando Maldonado y Marcelo Meléndez

Artistas invitados de Ecuador

Luigi Stornaiolo, Marcelo Aguirre, Gina Villacis, Pilar Bustos, Carlos Viver, Eduardo Arroyo, Jaime Calderón, Ángel Barrionuevo, Armando Arias, Ismael Olabarrieta, Carlos Monsalve, Che Palacios, Daniel Morales.

 

 
 

Por invitación del director de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, el escritor Raúl Pérez Torres, el MaReA se hizo presente en Quito para exhibir un componente de su colección, obra del pintor colombiano Fernando Maldonado, del fotógrafo argentino Ángel Beccassino y del dibujante colombiano Marcelo Meléndez. El MaReA invitó a exponer a plásticos ecuatorianos que trabajaban el tema del erotismo con el fin de cumplir con su función integradora.

De las obras que se iban a mostrar sólo se exhibieron, después de innumerables contratiempos y múltiples maniobras, las obras de los artistas ecuatorianos, las obras del pintor Maldonado, 6 fotografías de las 14 de Beccassino y 8 dibujos de los 20 de Marcelo Meléndez.

De las 19 obras de la colección del MaReA no se exhibió ninguna porque un chafarote de la Armada, Mario Yepez, quien por la época se desempeñaba como gerente del Distrito Aduanero de Tulcán, nos exigió que le dejáramos en efectivo la suma de US$100.000 dólares, un equivalente de $220.000.000 (doscientos veinte millones de pesos) como garantía por la "internación" de la obra.

Ni siquiera con los buenos oficios de los representantes de la embajada de Colombia en Quito, ni del director de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, quien se cansó de decirle que era una muestra cultural, ni con el diplómatico requerimiento del cónsul de Colombia en Tulcán, el maldito chafarote cedió a su pretensión de la garantía de los US$ 100.000 en efectivo. Era la época en que los coroneles mandaban en Ecuador. Luego, por corruptos, el pueblo los echó del poder. Cómo último recurso el chafarote de Tulcán dijo que si el presidente, otro coronel, le enviaba una carta en la cual se declaraba la Casa de la Cultura Ecuatoriana como zona franca, el de inmediato obedecería la orden superior y autorizaba la entrada de la muestra cultural.

A la prensa quiteña, cuando lo llamaron a preguntarle porque estaba tan reacio a dejar entrar la muestra les dijo: "están incumpliendo con los requisitos estipulados en la Ley Orgánica de Aduanas, entre los cuales se establece la presentación de una solicitud de internación temporal, con el detalle de lo que se lleva y el tiempo de permanencia". A la prensa no le dijo que exigía en efectivo por la garantía. Tendría sus motivos.

Para evitar problemas y por la desconfianza y repugnancia que me causó este avivato coronel, no ingresamos la obra del MaReA. Al fin y al cabo la función de desembrutecer culturalmente a esta calaña de funcionarios es un contrasentido.

En la inauguración de la muestra estuvieron presentes cientos de personas y los artistas erotómanos ecuatorianos. Hubo más gente que en la reinauguración del Museo de Arte Moderno de la misma Casa de la Cultura Ecuatoriana que se reabrió una semana después.

Del material fotográfico de la muestra no podemos mostrar mucho pues los profesionales contratados para grabar el evento, a pesar de que se les pagó, nunca entregaron el material.

Por mi parte, con los ecuatorianos, exceptuando a los artistas, tapo, remacho y no juego más.

 
 
     
 
 
 
 
 
     
 
 
Ángel Barrionuevo, Ramiro Jácome, Eduardo Arroyo, Luigi Stornaiolo,
entre otros.