Nueva
aparición de la virgen del pollo frito. Maldonado & Beccassino
FERNANDO MALDONADO,
LA OPERACIÓN CERDOG,
Y EL COMIC, FUMETTI,
TEBEO, MANGA O BANDE DESSINEE
CONSIDERADO COMO NOVENO ARTE.
POR ÁNGEL BECCASSINO
Pablo Picasso amaba los cómics
a los que Francis Lacassin denominó el noveno arte, "fruto
del sinergismo de la imagen icónica secuencial y del texto
literario escrito, que reconcilian dos tradiciones culturales tantas
veces antagónicas, la sensorial y la intelectual, la del
eros y la del logos", en palabras de Román Gubern.
Joyce, Steinbeck, Norman Mailer y muchos grandes escritores también
amaron los cómics a partir de ese legado norteamericano inaugurado
por los maravillosos dibujos contando, en coincidencia con las primeras
investigaciones de Sigmund Freud, los oníricos viajes del
niño Little Nemo en el país de los sueños (Winsor
McCay, 1905). Esa tradición continuó con Krazy Kat,
el gato enamorado del ratón que le arroja ladrillos creado
por George Herriman (1910), El Príncipe Valiente de Harold
Foster, El gato Fritz de Robert Crumb, Contrato con Dios de Will
Eisner, Maus de Art Spiegelman.
El comic norteamericano había
nacido a fines del siglo XIX en los suplementos de entretenimiento
de los diarios norteamericanos, como tiras cómicas ("comic"),
y pasa a servir como gran medio educativo integrador para los millones
de inmigrantes que llegan al país, al permitir, mediante
la asociación de textos simples e imágenes, un rápido
conocimiento práctico del idioma inglés. Luego, recogiendo
la herencia de los seriales radiofónicos de misterio, cumple
la tarea de contribuir a la construcción de autoestima durante
la depresión posterior a 1929, mostrando a Estados Unidos
como una cultura superior mediante comics como Mandrake, cuyo servidor
Lothar renuncia al mundo de una tribu africana para servir al hombre
blanco, Flash Gordon que lucha en el planeta Mongo contra el dictador
de rasgos orientales Ming y otras historias en cuyo vértice
podemos situar el momento (1938) en que Jerry Siegel y Joe Shuster
crean Superman, con la tarea de defender a una humanidad sinónimo
de Estados Unidos.
El paso que hace de puente hacia el comic-arte europeo, según
distintos estudios del tema, se da en 1940 cuando Will Eisner publica
The Spirit, un héroe que sin utilizar superpoderes sienta
su ventaja excepcional en que nadie conocerá jamás
su identidad, ya que The Spirit es Denny Colt, investigador privado
al que todos dan por muerto. Utilizando su inteligencia, y dejando
que las propias contradicciones de los malhechores sean los que
acaben con ellos, The Spirit marca un nuevo camino para el comic,
tanto en su contenido como en el lenguaje gráfico y el ritmo
narrativo.
Sobre el comic en Europa reflexiona
el coautor de El Discurso del comic, Román Gubern: "El
tardío desquite estético europeo en este medio llegó
en los años sesenta, cuando ya Andy Warhol, Roy Lichtenstein
y las huestes del pop-art habían reclinado sus figuraciones
en las galerías de Manhattan.(
) Las provocativas heroínas
Valentina, Barbarella, Jodelle, Pravda, recurrieron al erotismo
de choque para quebrar las vallas de gueto infantil que oprimían
al medio, en un impulso estético concomitante con el de la
nueva ola en el cine francés y la nueva sensibilidad propuesta
por Antonioni, Alain Resnais, Godard. (
) Fue entonces cuando
el mundo académico, de la mano de Umberto Eco, se dignó
a echar una mirada al universo de las viñetas y el difunto
Tebeo se metamorfoseó en narración figurativa y literatura
dibujada."
En el otro extremo del planeta,
a partir del siglo XI se popularizaron en Japón las imágenes
humorísticas de animales seriadas en pergaminos, obra del
sacerdote artista Toba (1053-1140). Pero fue durante el período
Edo (1600-1867) cuando aparecen los ukiyo-e ("imágenes
del mundo flotante"), sucesiones de viñetas hechas a
partir de planchas de madera, de temática picaresca y erótica,
uno de cuyos principales cultores fue el pintor Katsuhika Kokusai
(1760-1849), quien publicó en 1814 el primero de sus Hokusai
Manga, uniendo en este término los caracteres man: a pesar
de uno mismo, involuntario, y ga: dibujo, imagen, lo que resultaba
en algo así como las imágenes a pesar de sí
mismas.
El manga japonés ha
introducido grandes diferencias en el ritmo narrativo, fragmentando
escenas e incluso pensamientos en varios cuadros, así como
imprimiendo mayor intensidad a la narración mediante el uso
de líneas cinéticas para subrayar el movimiento, la
velocidad, la acción. En el manga prácticamente no
existen textos de apoyo o globos de pensamiento, en tanto hay gran
despliegue de onomatopeyas y efectos de sonido de todo tipo, el
viento, la lluvia, llegando el maestro Tezuka a crear la onomatopeya
"shiin" para expresar el silencio. Kazuo Koike, guionista
de manga, explica la estética japonesa en entrevista de Frank
Miller (Comics Interview): "Los comics japoneses tienden a
que una viñeta interfiera con la viñeta siguiente,
formando una secuencia. Cuando Superman vuela en el cielo, si es
dibujado en una sola viñeta, resulta una imagen estática.
En los cómics japoneses, un personaje volará a lo
largo de tres viñetas mientras se enfocan su cabeza, su cuerpo
y sus pies."
En Latinoamérica el
comic se instala con fuerza en la primera mitad del siglo XX, en
Brasil, México y Argentina, donde se genera la denominación
del comic como historieta, y a partir del trabajo pionero en las
editoriales de Buenos Aires de Hugo Pratt, Héctor G. Oesterheld, Alberto Breccia, se llega
a influir al comic europeo al incursionar en Milán, Barcelona,
París algunos de sus mayores escritores y dibujantes, Horacio
Altuna, Carlos Trillo, Jorge Zentner, Carlos Sampayo
, sin
olvidar el aporte tremendo al género del chileno Alejandro
Jodorosvsky. En Colombia, entre otros proyectos sin continuidad
de distintos autores se encuentran los posters murales. |