| |
| |
BECCASSINO
CUENTA EL ORIGEN DE LA VIRGEN
EN LA RADIO
"Todo
lo que el cerebro humano pueda imaginar, puede representarse por
el arte. Esa es la gran tarea del arte: dejar que las imaginaciones
se hagan visibles y despertar en otros cerebros unas imaginaciones
iguales o parecidas. El gran poder del arte es su falta total de
supuestos previos. (
) el que quiera conocer debe ser artista."
RET MARUT N y B.TRAVEN |
|
|
|
|
|
| |
|
|
La destrucción de nuestro sistema
del mundo por la curva del Mar.Mis primeros ejercicios de atravesar
estímulos en las rutinas cotidianas de la gente y observar
consecuencias, ocurrieron en el Buenos Aires de los primeros años
setenta, caminando por el centro de la ciudad, moviéndome
en los trenes subterráneos o en los ramales de ferrocarril
suburbano, o subiendo y bajando en ascensores de grandes edificios
abrazado a una banana inflable de un metro ochenta de largo, perturbando
la circulación física tanto como la estabilidad emocional
de señoras, señores, adolescentes e infantes. Lo hacía
a veces acompañado de algún amigo, y otras en soledad,
solicitando en estos casos a personas con quienes me cruzaba, que
me ayudarán a mover la banana, y dando pie siempre a una
extensa gama de incomodidades, comentarios, conversaciones, indignaciones
ocasionales, y tema en algunos divanes de psicoanalista, según
se comentó por esos días en cafés del barrio
norte y la avenida Corrientes. Pero, fundamentalmente, el incidente
de la banana permitía a la gente, acercarse, conocerse, reconocerse,
romper el muro de la indiferencia o el miedo al otro, entablar diálogos,
intercambiar números telefónicos, establecer relaciones.Después
de jugar un tiempo con provocaciones para contaminar las barreras
que la gente había construido en torno a sus sexos, comencé
a explorar las relaciones confusas que se mantenían con la
religión. Me interesaban particularmente los acontecimientos
que pudieran derivar en creación o defensa de creencias.
A esta etapa correspondió, por ejemplo, la exploración
de reacciones con un performance en Venice sobre el borde marino
de Los Ángeles, donde un grupo de travestis patinadores desfilaban
por el sidewalk y en las cercanías de un par de templos,
orando y ejecutando coreografías de adoración con
globos inflados con helio que llevaban pintadas las imágenes
de Cristo, la Virgen y otros símbolos religiosos católicos.
Otro proyecto en la misma dirección, para un centro de experimentación
en Santiago de Chile, llevaba el título Prostitutas Beneficiándose
en Agua Bendita, y consistía en un grupo de muchachas nadando
en una piscina en forma de cruz entre televisores, unos sobre salvavidas
y otros semihundidos a diferentes niveles, dentro de bolsas
plásticas,
con imágenes de mar agitado y hombres ansiosos ofreciendo
dinero, azotados por el |
|
|
| |
látigo de un santo. Por ese camino
derivé en la película inconclusa Teta, La Montaña
Sagrada, en torno a la fascinación por las vírgenes,
a las que vinculaba con la Virgen cristiana tanto como con los "pisos
a estrenar" y los automóviles "cero kilómetro".
El personaje central era aquí una Virgen Enana cubierta de
tatuajes, en sintonía con aquel conocimiento árabe
que dice que el tatuaje debe subrayar las marcas trazadas por Dios
en el cuerpo. Una sensual Virgen Enana recogiendo la luz en la saliva
que mojaba sus labios. Y esto, todo muy elaboradamente kitsch, en
medio de un florido discurso a orillas de la mar, hembra fértil
como la oliva que se ordeña para regar con ella la mesa,
etcétera.Y luego la Enana arrastrando redes por la calle,
el cigarrillo en los labios, el viento en la nariz, hasta llegar
al cuerpo a cuerpo con los creyentes al final de la seducción.
Un efecto metabólico más que conceptual.El tema de
la Virgen. La primera aparición de la Virgen se registra
en Zaragoza, España, en el cuarenta d.C., ante el apóstol
Santiago, y la aparición pasa a ser adorada como nuestra
Señora del Pilar. Pero es en la región de Grenoble,
Francia, donde el 19 de septiembre de 1846 se establece el modelo
para las siguientes apariciones: dos niños la ven toda blanca
y luminosa llorando junto a un río seco; se incorpora ella
y habla anunciando hechos terribles, hambrunas, enfermedades, las
cosechas de papa y uva se malograrán. Y todo ocurrió.
A partir de entonces las apariciones se reprodujeron en épocas
de pobreza, dificultades y conflictos, donde la Virgen se presentó
portadora de advertencias acerca de desastres por venir. En Lourdes,
1858, una niña de catorce años tuvo dieciocho visiones
de la Virgen vestida de blanco y dorado. En 1917, sobre el final
de la Gran Guerra y el principio de la Revolución Rusa, en
la portuguesa Fátima, dos niñas y un niño pastores
tuvieron seis visiones. Primero se les apareció un ángel
que les exhortó a orar. Luego, un relámpago anunció
a una bellísima mujer de alrededor de dieciocho años.
Les dijo ella que venía del cielo y aparecería otra
vez el día 13 de cada mes, durante los siguientes seis meses.
El 13 de octubre, setenta mil personas se reunieron con los niños
pastores, y ocurrió el fenómeno denominado "La
Danza del Sol". La lluvia se detuvo y el sol emergió
y giró.
En medio de la depresión mundial de los años treinta,
el 29 de noviembre de 1932 cinco niños de familias pobres
la vieron flotando sobre una pequeña nube con su traje blanco
en Beauraing, Bélgica. Luego se registran treinta y dos apariciones
más. En una de ellas se congregan treinta mil personas, pero
sólo los niños dicen haberla visto. Los otros creen
en lo que los niños dicen.La visión contemplada con
mayor frecuencia en los últimos 800 años, es la Virgen
María, madre de Cristo, que ocasionalmente lleva a su hijo
en brazos, a veces aparece rodeada de ángeles en vuelo, y
otras precedida de rayos y truenos. El número de visiones
aumenta constantemente.
En
el desarrollo del trabajo de guión para Teta, La Montaña
Sagrada, me dediqué a estudiar el tema de la Virgen en sus
visiones humana y divina, a partir de aquel Concilio de Elvira,
en España 300 d. C., donde se impuso " el pacto público
de virginidad" a las mujeres, dejando atrás los compromisos
privados de castidad. Para los primeros santos de la iglesia, la
división de la humanidad entre hombres y mujeres era paralela
a la división del mundo entre lo espiritual y lo físico,
reproduciendo la virginidad, en la visión de Ambrosio y Jerónimo,
la vida angelical en la Tierra: "El que preserve la castidad
es un ángel, aquel que la pierda es un demonio", decía
Ambrosio. Cipriano afirmaba a quienes le escuchaban que "mientras
permanezcan castos y vírgenes, ustedes son iguales a los
ángeles de Dios". |
|
| |
|