CARTAS AL PROFETA PEZ Y LA ESTRELLA DE LA NOCHE
Amados Samuelito-Fanny: aquí otra vez en la capitalina mierda del cemento y el frío y la vertiginosa insensatez. Aún no comprendo qué hago aquí perdido en las avenidas que no van… La ciudad Puta me ensombrece y me ano-nada. Las noches bogotanas son el exilio de los ángeles. Pero Ángela está aquí, bella y amada como las playas de Bahía Sonora, como las noches estrelladas de zancudos de San Luis, como mi vida feliz y santísima en vuestro templo jipi.
El hilo de mi vida está colgado de ese recuerdo. Todos ustedes son el tesoro de Morgan que yo encontré, en amistad, en amor millonario. Viviré mil años de ese tesoro inextinguible.
… ¡Hermanitos! Cantemos a la vida que no cesa de asombrarnos con sus maravillas… El Génesis apenas empieza con esta luz que nos transforma en hijos del Sol, chispas vivientes de la eterna cópula de la noche y el día.
¡Salvados!... El reportaje lo haremos aquí en la cama los tres… Aquí los espera mi amor… ¡La cama es el escritorio de los sueños!
…Hermano Samuelito, hermana, estrella de la noche, mi oración con amor hasta vuestro lecho-templo. Aquí la miel escasea lo mismo que la paz y las estrellas; definitivamente esta ciudad es un exilio, jaulas de cristal y cemento para topos, no para poetas. Yo soy de ese reino del sol y el mar que en otra edad nutrieron mis raíces de hombre… En estas putas ciudades todo esta hecho para aprisionar el alma, frenar el ímpetu vital, la elevación. No regresen nunca a este destierro, es inhumano. Ustedes tuvieron el coraje de liberarse del laberinto, no caigan otra vez en la tentación. Los nuevos ritos volverán a ser antiguos, a pleno sol, bajo catedrales de estrellas, desnudos: como predicaba el profeta Zaratustra: dejar de ser hombres que rezan para ser hombres que bendicen. Además, siento que el arte del futuro no será expresado en formas externas sino vivido interiormente; realizar la belleza en uno mismo como si se tratara de pintar un cuadro, esculpir una piedra, escribir una novela o un poema. Ya no queda casi nada por HACER hacia fuera: si todo por SER hacia adentro. Los primeros serán aplastados y aniquilados por el poder; los segundos realizarán su vida en el espíritu, en el amor, en la carne. Por eso será un arte sagrado, no estético. Como en las noches santas y cósmicas de Bahía Sonora, en que todo lo viviente era un tumultuoso rumor de adoración a la divinidad.
… Amado Samuelito: nos jodes con tus meteóricos viajes al continente, pues dejas mucho amor realizado en el lecho de tus amigos, y ahora pasan los días esperándote sin esperanza; dejaste una sed inmensa de compañía para los que no han inventado cocacola. ¡Inmensa nostalgia, hermano!... Viniste, viste… Y creíste. Son pocos los elegidos a este cuartito vacío de bienes de consumo pero lleno de amor, de sentido de vivir. Hay que vivir lejitos del mundo, un poco invisibles al ojo voraz de la rapiña mundana, al acecho del buitre social que no se contenta con el hígado hasta devorarte también el alma.
Ya sabes donde vivo, donde sueño. Aquí tendrás un rincón de nuestro acuario, profeta, pez. Vuelve sólo o con la Fanucha cuando no tengas donde amar o juntar tu soledad para fumar el olivo (y olvidar el olvido).
Habría sido maravilloso pasar días santos y buenas noches de amor en la isla, pero los pactos de la casa de la moneda nos tienen pastando en el corral de las vacas flacas. Así que dejaremos el domingo de resurrección para otro lunes.
A cambio de mi cuerpo te va mi sermón para que digas en tu templo, con amigos que van a buscar santidad, el silencio de Bahía Sonora. Como el sermón de la Montaña ya está dicho y pasado de moda –y como allá no hay montañas- digamos que el Sermón de la Ciudad es la nueva onda jesucrística: el poema es el silencio de Cristo que nosotros decimos. Que oigan los que tienen orejas en el alma y alma en las orejas.
La palabra de Cristo no entra vida satélite de la gran puta tecnológica capitalista. El César tiene los micrófonos, pero los profetas tienen la palabra… Hermano: este sermón es de todos como el aire, el mar… Este sermón es mi marihuana: fumadlo y predicad en memoria mía.
Besos
Gonzalo.
(Cartas a Samuel Ceballos y Fanny Salazar en Correspondencia violada).
Texto cortesía Fundación Casa del Nadaísmo |