Manifiestos
 
Gonzalo Arango
 
Jotamario Arbeláez
 
X-504
 
Eduardo Escobar
 
Elmo Valencia
 
Samuel Ceballos
San Gonzalo
San Jota
San X-504
San Eduardo
San Elmo
San Samuel
 
Libertad, desorden y repetición

La segunda noche debía cantar otro tema, pero como a él le gustaba el desorden repitió el de la noche anterior. Y los organizadores del Festival de la Canción Protesta protestaban por que no cumplía las reglas. Y lo expulsaron.
 
Ese mismo día se robaron la taquilla. Tal vez tuvo que ver en algo la maldición gitana que les había echado a los organizadores un muchacho cuyas piernas estaban pletóricas de ampollas.

También me acuerdo mucho de Rodrigo Álvarez, compositor, cantante, poeta, loco y borracho. La primera noche interpretó la canción del amigo sonriente, luego se fue a la playa donde bebió y cantó toda la noche, y toda la mañana, y toda la tarde, hasta que entró en trance hipnótico y se dirigió a beberse el mar, y que el mar se lo bebiera a él. Menos mal no lo dejaron ahogar.

En 1972, en el Coliseo Cubierto de Barranquilla, se realiza el tercer Festival. Ya no se llama de La canción protesta sino Festival de la Canción Libre Coco de Oro. Los directores eran Leonardo y Alfonso Lizarazo quien por la época era el director de Radio 15, y tenía un programa de televisión en el que presentaba cantantes, y era el chacho, tan chacho que se inventó, en 1973, el programa de televisión llamado Sábados Felices que dirigió por muchos años, y llevaba escuelitas en su corazón a muchos pueblos de Colombia, y desfilaba en carros de bomberos con los actores chistosos, y hacía política, y fue senador, y no hizo nada, y desapareció.

Las muchachas llenaban las alcobas de los integrantes del festival y se entregaban sin descanso y con mucho frenesí. Como buenas andróvoras se tragaban el espíritu erótico de todos aquellos que tuvieran un sexo eréctil.

¡Que épocas aquellas! Recuerdo a entre los participantes del Festival a los directores de orquesta Armando Velásquez, Carlos Moreán, Arturo Astudillo y Jimmy Salcedo, a los cantantes Billy Pontony, Ana y Jaime, Elia y Elizabeth, Emilce, Christopher, Luis Gabriel, Fausto, Mario Gareña, Oscar Golden, Gracián de Ecuador, Nilsa Candelaria de Puerto Rico, Rubén Amado de Argentina, Gimeno de Venezuela, y Pablus Gallinazo y Leonel Gallego, los triunfadores.

En este festival conocí a Gallinazo, de lejitos. Yo lo admiraba por componer canciones muy bonitas como Boca de chicle y Mula revolucionaria y Principito gamincito. Me acuerdo que andaba muy bien acompañado por una muchacha que posteriormente se suicidó.

Pablus con su cuerpo gigante y su espíritu guerrero y altanero irrumpía en los ensayos a las diez de la mañana. Cuando Leonardo le decía que su turno de ensayo estaba programado para las tres de la tarde, Pablus, la vedette, le respondía que si no lo dejaban ensayar de inmediato se retiraba del Festival. Y era la vedette pues Una flor para mascar era una de las canciones más populares en ese momento. Hay un niño en la calle y un diamante en un baile era  una de sus canciones para este Coco de Oro, era la favorita del público.

Pero como a todo Goliat le aparece su David y a todo Aquiles su Paris, a Pablus le apareció un contendor.

El festival se había organizado desde Bogotá en la oficina de un contador con quien yo trabajaba ayudándole a llevar las cuentas de algunos restaurantes y talleres de carros. Era muy buena persona, y yo le gustaba, pero era muy tímido y bastante respetuoso. Sólo se enteró que su oficina era la oficina del Festival cuando la prensa informó la dirección y los teléfonos a los que podían comunicarse los interesados al respecto.

Leonel Gallego y Pablus Gallinazo.
 
Leonel Gallego, un muchachito de Medellín que componía canciones protesta, quería participar en el Festival, pero era un pobre diablo y los señores directores no aprobaron su participación, por eso, porque era un pobre diablo.

Sin embargo Leonel se apareció en la ciudad de Barranquilla implorando que lo dejaran cantar. Y de nuevo los señores directores le negaron la oportunidad. Y el muchacho tenía una canción que hablaba precisamente de la exclusión, de las recomendaciones, de las fotos, de la experiencia. Le contaba su drama a los periodistas, a los jurados, a los cantantes, a los músicos, a las muchachas, a todo el mundo. Alguien, creo que fue un periodista, y en el Festival estaban algunos de los más duros, le ayudó a redactar una carta en la que solicitaba a los directores que lo dejarán participar en el Festival de la Canción Libre, carta que también fue firmada por los comunicadores, los cantantes, los músicos, las muchachas. Y los medios de comunicación, radio y prensa (por la época no existía el sistema de transmisión por microondas en televisión)  publicaron el derecho de petición, y contaron la triste historia del muchacho, y todo el mundo presionó y presionó, hasta que los señores directores cedieron.
Pablus Gallinazo.
Fotografía tomada de la Revista Coco de Oro 73
 

Y ahí fue Troya. Todo el mundo quería ver competir al muchacho contra la vedette. El Coliseo Cubierto de Barranquilla estaba hasta las tetas. Y afuera había mas de tres mil personas (el coliseo tenía capacidad para unas seis mil) que no habían podido ingresar. A Leonardo y a Lizarazo le brillaban los ojo$ por el éxito. Y al administrador del coliseo también. De pronto alguien se dio cuenta de que la boletería estaba falsificada. Era tan fácil, estaba impresa a una tinta. ¡Y en Barranquilla! Cuando capturaron a un vendedor de boletería falsificada resultó que trabajaba con el administrador del Coliseo.

Ese día el muchacho interpretó su canción que protestaba contra la discriminación a que eran sometidos los compositores y cantantes del montón. Fue el éxtasis, fue el más aplaudido, y su canción era una de las finalistas. Esa noche Pablus entregó el trono de vedette al tal Gallego.

Y en la noche final Gallego se ganó el Festival. Pero el primer premio fue para la canción de Pablus, y el segundo para la canción Por favor sonría compuesta e interpretada por Luis Gabriel, el artista más popular, mi compañero de internado en el San Bartolomé, en 1965. Y al pobre Gallego, el ganador del festival, le dieron el Premio “Corazón de Barranquilla”. Por eso es que me encanta la libertad y el desorden.

Gallego nunca volvió a sonar. Fue estrella de tres días. A Pablus lo volví a ver en Neiva, y en Calarcá, participando con Jotamario, Elmo y Eduardo Escobar en presentaciones de nadaístas. Y luego cantando para apoyar la campaña del político Humberto de la Calle, y por ahí.

Al poeta Jotamario me lo presentó, a mediados de los ochenta, el maestro Jaime Rendón, el único hippie verdadero que ha existido en este país de mimetismos culturales. Todos los demás mechudos que se disfrazaban con la filosofía jipi eran tan sólo marihuaneros que hacían el amor libre sin amor.

El poeta nadaísta X- 504, publicó en la revista Nadaísmo 70 un texto donde explica por qué Dios adora a los jipis y dice así:

“El hippie en lugar de querer tener algo más cada día, procura tener cada día algo menos. No es la pobreza sino la sabiduría.

No es extraño que estos jóvenes estén iluminados por un espíritu santo.

Como los filósofos, son difíciles de comprender, por eso las nuevas verdades se rebelan a sencillos apóstoles y profetas. Mientras los hippies al llegar en son de paz, con sus flores, músicas y colores, son invencibles por el hecho de no entrar en la guerra. Y cuando sean tantos como los chinos, hundirán con su sólo peso el mundo. El mundo si se hace con flores. Al menos Dios lo hizo con flores; Dios no hizo la bomba atómica ni los policías.

Los hippies han abolido la tristeza y la mezquindad, eso es lo que a ustedes más les duele.”

Jotamario Arbeláez
  De Jotamario había leído el poema Santa Librada College, me identifiqué con ese muchacho apenas lo leí, pues yo tampoco le debo nada a ninguno de los colegios que me embrutecieron y que trataron de moldear mi espíritu rebelde asustado por la impotencia de la infancia.

Cuando se fundó el nadaísmo en 1958, yo tenía 8 años y asistía al Colegio de las monjas de la Presentación en Sogamoso, la tierra del dios sol, donde cursaba el tercero de primaria. De la únicas lecturas que me acuerdo son las de ese maldito Catecismo Astete  cuyas preguntas debía responder uno como lora descerebrada, y las mitologías de los dioses judeo-cristianos que nos inoculaban con aire conductista, y precisamente en la tierra donde reinaban Xue, Cuchaviva, Bochica, y todos aquellos dioses tan cercanos y queridos por los muiscas cundiboyacenses. Y me acuerdo del Gimnasio Sogamoso, un maldito colegio donde un hijo de puta profesor cojo me dio una cachetada por estar elevado, un colegio donde el rector castigaba a todos los alumnos porque se le daba la gana, y les pegaba con una regla de madéra sin distinguir a culpables de inocentes.

   
Jotamario además de ser un poeta es también  muy buen antologista de Poesía Erótica. La escogencia realizada para el libro El espíritu Erótico es buenísima, mejor que muchas antologías realizadas por otros poetas que muestran, a su manera, el espíritu erótico de los antologados.

Me gusta mucho el espíritu erótico de Jota, y su toque de locura. En una fiesta que lo acompañé, me causó mucha risa el hecho de que todas las mujeres terminaron con sus bellas nalgas recostadas contra la pared, para evitar ser acariciadas por las manos voluptuosas del poeta. Otra vez, cuentan, en cuatro patas gateaba para ver los cucos de la bella y sensual Amparo Grisales que se escondían entre sus nalgas de diosa coronada. Y fue el único que los vio.

Y ya para terminar, quiero contarle a la bella historiadora de ojos verdes que el espíritu rebelde y repetitivo de los rebeldes es un invento de todos aquellos a quienes les gusta repetir el espíritu rebelde para despertar a los dormidos.

Rebelde el espíritu de Jesucristo que se opuso al poder de los representantes de los dioses en la tierra para convertirse él mismo en el representante de Dios en el cosmos.

Espíritu rebelde el de Mijail Bakunin que decía que todos los dogmas eran meras mentiras y las sociedades de hombres libres e independientes eran una unidad de amor que nacía de la libertad individual.

Espíritu rebelde el de la revolución rusa que aplastó la monarquía y cambio los esquemas de la propiedad entregando la tierra a los desposeídos.

Espíritu rebelde el de los artistas vanguardistas de principios del siglo XX que se rebelaron contra las normas y rompieron los moldes que ya estaban muy usados.

Rebelde el espíritu de Marcel Duchamp que escandalizó con sus objetos manufacturados a la crema y nata de la industria del arte en Nueva York, y que sigue escandalizando a todos aquellos cuyas mentes no evolucionan al compás de los tiempos.

Espíritu rebelde el de los Dadaístas que deseaban destruir el sistema por medio de acciones subversivas.

Rebelde el espíritu de Jean Arp que dice: Las cosas que llamamos inanimadas no lo son en modo alguno. Se frotan las manos y ocultan una dulce sonrisa al pensar en la suerte que tienen al no ser hombres.¹

Espíritu rebelde el de Salvador Dalí que enfrentó al dadaísmo con el anaglifismo,  y que  se apropió de la musa del surrealismo por el método paranoico-crítico.

Rebelde el espíritu de Calder cuando ubica sus esculturas al aire libre y observa sus iluminaciones impredecibles, más bellas que las astutas formas de iluminación de los museos.
 
Rebelde Débora Arango, la heroína del arte nacional, la católica devota que satirizó al clero recalcitrante, a los políticos rezanderos y a los militares asesinos.

Espíritu rebelde el de mi tocayo Fernando Botero que se rebeló contra las modas abstraccionistas y conceptuales y se inventó un mundo paralelo de figuraciones pictóricas y sensuales.

Espíritu rebelde el de Gonzalo Arango y sus apóstoles que en 1958 presentaron su primer manifiesto nadaísta y despertaron a una sociedad dormida en la cama de la bobería e hipnotizada por políticos, retóricos, y fabricantes de leyes y de moral.  

Espíritu rebelde el de Fidel Castro y sus amigos que en 1959  rompieron con el estilo de vida colonialista, excluyente y explotador y le dieron educación y salud a un pueblo que había perdido la dignidad de vivir.

Espíritu rebelde el del filósofo y pintor francés Georges Mathieu, el promotor de la abstracción lírica y del tachismo que liberó a la pintura de la carga artesanal y la elevó a la creación pura.

Espíritu rebelde el de Marta Traba, experta cazadora de espíritus finos.

Rebeldes los guerrilleros contrarrevolucionarios que se han retirado de la guerrilla y han sido asesinados por sus propios amigos.

Rebeldes, libres y desordenados los beatniks que rechazaron la materialización de la sociedad americana y suprimieron los valores culturales establecidos, la jerarquía social y la tutela moral.

Rebelde la juventud norteamericana que se evadió a un mundo irreal por no soportar la realidad que los apabullaba impregnada de guerra, poder y dinero.

Rebeldes los representantes de Cristo que con la teoría de la liberación redimieron a muchos creyentes.

Rebelde don Fernando Guinard, quien por burlarse de los Guinard, exceptuando a Paul, les cuenta que el apellido no proviene de la provincia de Rosellón sino de los amores clandestinos de don Roque Guinart con la burra que le robó a  Don Quijote y a Sancho cuando estos  acampaban en las afueras de Barcelona, y que tal vez esa burra es el burro que, según García Márquez, se le perdió a don Miguel de Cervantes y que nunca pudo encontrar.

Rebeldes los muchachos del mayo francés que se inventaron el Prohibido prohibir.

Rebeldes los muchachos que fueron asesinados por orden de Gustavo Díaz Ordaz, el dos de octubre de  1968, en la Plaza de las Tres Culturas, en Méjico.

Rebeldes los happeners que en agosto de 1968 incendiaron la Bolsa de París y que hicieron exclamar a J. J Lebel  que la revolución del arte terminaba en ese acto. 

Rebelde Pollock que se inventó una nueva forma de pintar y quien decía que el arte de acción activa la imaginación como la potencia crítica de la reflexión.

Rebelde Fernando 69 que se parece mucho al Bleno Benol, el  antiblenorrágico de finales del siglo diecinueve y principios del veinte, que no ataca  al estómago, ni a los riñones sino directamente a la infección.

Rebelde el norteamericano Kaprov que acuñó el término happening, “un estado de espíritu que no es una ceremonia invariable, sino una videncia, un poema en acción en el cual cada uno injerta un movimiento o una parálisis, una pulsión expresada o reprimida, una sensación de fiesta o desesperación”.

Rebeldes los que firmaron el manifiesto del happening en el cual decían que “el arte debe ser vivido por todos, hay que eliminar a todo lo que lo corrompe como los comerciantes y  los detractores profesionales, y hay que exaltar el arte de participación y superar los límites de la moral, de la conciencia y la percepción.

Rebelde Gonzalo Arango a quien los genios le parecían inmorales e inhumanos pues por una ley arbitraria de la naturaleza habían sido conquistados por la gloria antes de la lucha.

Rebelde Ciorán cuando dice que los locos no piensan más que a relámpagos.

Rebelde Gonzalo Arango cuando dice que “La locura consiste en desafiar lo indecible con la lucidez y el coraje y el fantástico defecto de la inteligencia”.

Rebelde Jorge Luis Borges cuando dice: “Sabía que la tierra es el reino de la locura y que la única libertad concedida al hombre es la de su infinita imaginación”.

Rebelde Andrés Holguín cuando dice que “La biografía de los poetas es, en su mayor parte, la historia de unos cuantos desequilibrados mentales”.

Rebelde Alejandro Obregón cuando manifiesta que es más peligroso un artista con una ametralladora que con un cuadro.

¿Eran geniales, locos y peligrosos los nadaístas?  

Creo que los nadaístas no eran genios, ni peligrosos. Sí eran locos y contradictorios. Y les encantaba, y les encanta las mujeres del prójimo.

   
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1. Fernando Guinard, Helmer Vásquez, Elmo Valencia, Jotamario Arbeláez, Marco Franco y Álvaro Medína.

2. Elmo Valencia y Claudia Jaramillo.

3. Elmo Valencia, Jotamario Arbeláez y Fernando Guinard.

4. Jotamario Arbeláez, Álvaro Medína, Claudia Jaramillo y Doris Mayorga.

5. Salomé Arbeláez, Doris Mayorga y Claudia Jaramillo.
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