FEMENINO-MASCULINO - ARTE & EROTISMO

                       
     
 
Femenino-Masculino hace referencia a una cierta promiscuidad y desdibujamiento de las fronteras mentales que se erigen entre los sexos, a lo libertario y al libertinaje.

Femenino-Masculino puede encontrarse en el anuncio de una peluquería, a la entrada de unos baños públicos, así como a la entrada de un sauna o de una sala de juegos de billar.

En cualquiera de los casos, lo Femenino-Masculino se refiere a la cercanía de los géneros, sus roces, sus transformaciones, sus intercambios, etc.
   
Ese estado de la existencia misma, la historia del arte la ha tratado magistralmente bajo el tema del erotismo: desde los trabajos de Gustave Courbet, hasta los trabajos de Cindy Sherman, pasando por las obras de Balthus, Picasso, Dalí, Warhol, entre otros.

En esta ocasión el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia hospeda una muestra compuesta en su mayoría por una colección singular de un Museo sin sede: El Museo Arte Erótico Americano MaReA creado por  Fernando Guinard hace 9 años. Esta colección acoge varias obras de artistas colombianos y latinoamericanos, convirtiéndose en una de las colecciones privadas más importantes sobre el tema.

La exposición también estará enriquecida por otras obras de jóvenes artistas y se rendirá especial homenaje a los maestros Ángel Loochkartt y Jim Amaral, verdaderos erotómanos.

Femenino-Masculino es sin lugar a dudas una exposición que dará mucho de qué hablar, en una sociedad pacata y llena de convencionalismos morales como la nuestra. Femenino-Masculino una verdadera fisura en el muro de la moral.

Ricardo Arcos Palma
Director Museo de Arte
Universidad Nacional de Colombia.  
   
   
     
 
 
Conecté con MaReA para exponer mi creatividad erótica sin la censura de aquellos cuya falsa moral se esconde bajo la máscara de la ignorancia.

A pesar de los éxitos alcanzados en mi larga carrera de pintora, me han segregado galeristas retrógrados, hipócritas, brutos y cínicos. Y también los cobardes que gestan guerras y toleran el abuso infantil.

Ensalzar o ensuciar el erotismo depende de la salud mental de cada uno de nosotros.

Emilia Castañeda

Barcelona, España
 
       
     
         
 
Hace algunos años alguien me obsequió un ejemplar de la revista "Común Presencia" en la que había un artículo en el que felicitaban a Fernando Guinard por un aniversario del Museo de Arte Erótico Americano y del Espíritu Erótico.

Escribí a Fernando Guinard contándole quien era yo y acerca de mis dibujos eróticos. Él me respondió proporcionándome información sobre el MaReA e invitándome a participar en ART & EROS FESTIVAL 2008. Me encantó la idea y me presenté a este evento con un video. Podría decir que así empezó mi relación con el MaReA.

Revisar los trabajos de los demás artistas expositores del MaReA constituyó una grata sorpresa para mí. ¡Variadas y excelentes expresiones eróticas! y, bueno, yo no era la única con esta tendencia en sus obras. En Lima soy la única artista mujer que trabaja permanentemente este tema.

Estar en un gran grupo de artistas  que tenemos el tema erótico como denominador común, es importante para mí.

Isabella Fendi
Lima, Perú

   
   
     
 
 
Mis dibujos muestran cuerpos fragmentados, secretos y misteriosos que perciben las sensaciones de la libido para acogerlas en sus infinitas percepciones.

El tema sexual es considerado tabú y prohibido por los mercaderes del “arte”.

Me vinculé al MaReA porque Fernando Guinard nos permitió a los artistas mostrar nuestros trabajos en su museo itinerante y virtual cuyo público hace parte de una minoría sensible y culta que ama la estética erótica.

Jim Amaral
Bogotá, Colombia
 
       
     
 
     
   

El  MaReA y el deseo iluminado

Hace varios años, cuando en medio del estado obnubilado de la infancia, descubrí mi vínculo con el erotismo y pude testificar su fuerza vital, aún faltaban muchos ciclos de madurez personal para entender cómo era posible que la reproducción humana tuviese tantos matices y preámbulos, tantas notas en la escala sensible de eso que ciertas personas llaman espiritualidad y otros “vida interior”.

La vida íntima humana es muy densa, compleja o aterradora (según como se vea). Cada uno de nosotros termina por situarse en algún punto de la escala y asume lo mejor que puede su propio papel de héroe o villano. Lo que siempre pasa es que la dualidad en la que hemos sido educados, nos coloca contra el muro de nuestro propio límite psíquico, y esa partición intolerable en cuerpo y espíritu en ocasiones genera tal tensión que sólo puede resolverse con una acción concreta sobre la realidad.

 
 
Una de esas acciones específicas es el arte. Allí, en medio del reconocimiento de la nada que es la soledad del artista, se puede al menos descargar parcialmente el peso de ese estado de tensión interno y liberar en la obra una parte de ese fantasma.

Para un pintor, nada más sensual o erótico que el comportamiento del color sobre la superficie del soporte. Nada más extático que ver aparecer las formas y en el estado semiconsciente que es el “hacer pintura” pura, dominar la atmósfera o la textura que fluye de la mancha. Para mí, ninguna otra forma de arte es más directa. De la cabeza a la mano. Una interfaz perfecta.

Por eso, al conocer a un hombre dedicado por muchos años a buscar las claves de los estados que resuenan en esas escalas, en diferentes personas y con los más diversos matices, pensé que merecía toda nuestra atención. Capté que había buscado algo mucho más importante que el escándalo, la excentricidad o la crudeza en las imágenes que con paciencia había coleccionado a lo largo de varios años.

Pensé también que su actitud honesta era perfectamente equivalente a lo que yo intentaba hacer al pintar.

Así fue como llegué al MaReA, siguiendo el camino abierto por Fernando Guinard.

Pero nos tocó vivir el comienzo del siglo XXI, sin haber asimilado la confusión inevitable del XX. Hay que reconocer que nada está resuelto en términos de erotismo. Del exceso orgiástico a la pureza de la castidad, no hay una gran distancia. Tal vez esa sea la única conclusión parcial del mundo moderno y post- moderno y allí, justo allí en medio de esa tensión, está el espacio que Guinard nos ha proporcionado
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Muchos no lo han notado. Otros no lo quieren ver. Pero también están los que viéndolo al frente o en ellos mismos, lo niegan a voz en cuello.

El MaReA es en realidad un espejo que nos refleja. Por eso nada mejor que su carácter itinerante y virtual.

Por eso tampoco cabe hacer taxonomías basadas en el cuento aburrido que como manto pegajoso impregna buena parte del arte contemporáneo.

Guinard busca iluminar los rincones ocultos de lo humano para conocernos más y en el intento facilitarnos la tarea de vernos a nosotros mismos despojados de la simulación y la mentira. El erotismo es el más secreto y verdadero de esos rincones. ¿Se puede pedir algo más auténtico y honesto?

Fernando Maldonado
Bogotá, Colombia
   
     
 
   
     
Ante la gran cantidad de museos de dudosa ortografía que sólo son visitados por las cucarachas, y ante los grandes presupuestos que los burócratas derrochan en actividades insulsas, el MaReA, con su dignidad a cuestas, es un proyecto muy importante.

Como dice su fundador, sólo es para amantes estéticos.


Rafael Penagos

Bogotá, Colombia

   
             

El arte erótico siempre ha sido excluido por los tontillos que deambulan en el arte oficial y comercial. Ha sido anulado por los perversos de la sociedad que lo han sustituido por la vulgar pornografía.

El MaReA dignifica las expresiones del arte erótico.

Convoca y reúne a los artistas de distintas geografías y épocas en orgías estéticas.

Mario Andrés Bermeo

Barcelona, España

             
   
 
   
   
El MaReA nos da la oportunidad de expresar nuestra percepción del erotismo.

El hecho de exhibir nuestros trabajos muestra su espíritu libertario, pionero y sensibilizador que rompe nuestras propias limitaciones.

Hugo Dubón
Alberta, Canadá
   
   
 

Me enamoró y me enamoré del loco del MaReA, por su autenticidad inmaculada, su dignidad, su fortaleza, su toque de locura y sus happenings.

Emilce Rivera

Bogotá, Colombia

                 
   
   
 

Siempre me han encantado las ideas que desafían la modorra en que se desenvuelve el arte oficial y comercial. El trabajo del MaReA  es un reto que despierta a los dormidos y estimula al otro para que aproveche los exquisitos banquetes multidisciplinarios de alto voltaje que ofrece a los sentidos.

Ángel Loochkartt
Bogotá, Colombia
   
     
 

Conocí el MaReA en el año 2004. Mi primera impresión fue la de que se trataba de un marchante de arte con un gusto en particular por el arte erótico, las viejas empelotas, y todo lo que tenga que ver con sexo. Y con el tiempo lo he ido confirmando. Pero desde esa época, hasta hoy, también he visto la persistencia, la lucha, y la fe en un proyecto que no es fácil de sostener, sobretodo en un país como éste donde la cultura y la educación NO están en las prioridades de esta sociedad; el arte no existe para burócratas ni políticos, y los pocos fondos que existen son para mantener elefantes blancos.

Pienso que Fernando es como un Quijote de la cultura por su locura de persistir en la idea de sostener un museo de arte erótico en un país de godos y solapados, por querer llevarlo a los ámbitos académicos, y por su apoyo constante a los creadores y artistas que de alguna manera, y como siempre en medio de nuestra pobreza material, sabemos reconocer la valentía espiritual de alguien que aún cree en el arte. Sé que este museo llegará a ser patrimonio de la humanidad y que los que estamos comprometidos con la creación nunca desfalleceremos para obtener el reconocimiento que nos merecemos.

Jorge Mariño
Bogotá, Colombia

 
 
                 
         
 
   
   

Mi donación al MaReA es una novia, la Afrodita que acompañará a Fernando Guinard y a todos los machos del MaReA.

Tatiana Mártin
Santiago, Chile

           
         

Como una semilla que en su interior guarda la planta, se desintegra natural y permite que nazca la flor, así el cuerpo poetizado por el arte insinúa su belleza y permite liberarse de las ataduras del ropaje y la apariencia.

Expele aromas que se funden con las selvas, y la voluptuosidad del cuerpo emana desde el fondo de la piel la vestimenta de un alma eterna. La vida de la sensualidad, el deleite de la danza de sus formas, lo más esencial y puro se desnuda por el arte que ilusiona pero muestra verdades, el MaReA permite abrir de a poco esa puerta.

Diego Alejandro Naranjo Castillo
Bogotá, Colombia