Licantropía
6
En Fundación, reverberante y bulliciosa,
Se me apareció un joven desconocido, que me dijo:
-Te vi salir de Santa Marta y de inmediato he tomado un carro
Para venir a alcanzarte en esta estación, donde el tren hace una parada larga.
Seguiré contigo hasta Gamarra, en el interior de las tierras cálidas, y desde allí retornaré porque mi abuela me espera
No me dijo su nombre. Nos cogimos de la mano. Se despidió alegremente.
Así deben ser todas las historias de ángeles.
7
Si vas a Cartagena, en Boca Chica
Los guías negros y los bateleros te ofrecerán sus servicios.
Sonrientes y obsequiosos, seas hombre o mujer,
Te conducirán a una playa solitaria para que tengas el recuerdo que quieras de aquel breve viaje de turismo.
Si te niegas a hacerlo se sentirán ofendidos y lo tomarán a desprecio.
Te dirán, como a mí: –“No sabes lo que te pierdes. La próxima vez es mejor que no vengas”.
9
Con su encantadora cabeza de dormir
Y unos ojos dulces y desamparados,
la piel transparente, el corazón pequeñito,
sin fuerzas para extraer la crema dental,
dejó caer sus ropas frente a mí, y me dijo:
“He venido para que seas mi padre”. 10
Recorren la tierra los jóvenes en busca de un padre.
Esa, su mayor desgracia. |