A veces

Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más, en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
                               no pasa nada.
Lo expresaba muy bien César vallejo:
"Lo digo y no me recorro”.

Pero él disimulaba.

         
 
     
 
 
 
     

   
 

Ángel González
(1922)
(España)

 
 

César Vásquez
Copulación, 1989
Ensamble en hierro y bronce
Colección MaReA
70 cm altura

 
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