Carta abierta a Fernando Botero
     
 

¡Auxilio! Maestro Fernando Botero, mi querido tocayo que está más allá del bien y del mal; tú, que todo lo puedes, que imploraste al estado colombiano que aceptara regalada tu  colección de arte, que tuviste que rezarle a la virgen María para que te ayudara a que oyeran tus súplicas, la misma virgen que te realizó el milagro de ser uno de los pocos artistas originales y no derivados; tú, maestro que estimulas a los jóvenes artistas colombianos; tú, que dejas tu espíritu generoso por donde quiera que vayas; tú, que sostienes a los ancianos, que das de beber a los sedientos, que tienes el don de la ubicuidad, colabora con este proyecto pionero, original, que busca educar y desembrutecer a las brujas terribles y a los ignorantes, que desea mostrar el espíritu erótico y festivo de los amantes estéticos, en contraposición a la violencia y la muerte. Y especialmente en contra de la pornografía que invade y esclaviza a los humanos animalizados y antiestéticos. Ayúdanos maestro, antes de que llegue de nuevo el miope tontarrón graduado de imbécil que trabaja en la Biblioteca Luis Ángel Arango y me diga: “Cancele ese proyecto, eso no tiene sentido, sería como hacer un museo del paisaje o el bodegón. Cancele ese proyecto”.

Y nadie sospecha nada.