Con
un permanente espíritu subversivo, Ángel Beccassino ha reflexionado
en países en guerra mediante instalaciones y performances sobre
la paz observada como un estado de la mente, así como sobre la construcción,
preservación y vulnerabilidad de la memoria, suscitando en el espectador
sensaciones que oscilan de lo ambiguo a lo francamente incómodo.
Artista polifacético que pasa de dirigir las estrategias de comunicación
latinoamericanas de la línea aérea Braniff) (aviones pintados por
Alexander Calder, uniformes diseñados por modistos italianos, etc.),
a editar una revista para difundir el pensamiento del monje trapense
Thomas Merton y Wilhem Reich, entre otros, o a poner en escena,
entre 1999 y 2001, una serie de performances que exploran la reacción
ante el afecto en espacios de arte de Berlín, Tokyo, New York y
otras ciudades, así como en hospitales psiquiátricos para personas
sin recursos en Colombia. Beccassino compagina hoy su labor como
estratega de comunicación de ciudades, con sus proyectos artísticos
donde utiliza una figuración de corte conceptual al servicio de
una obra prolífica en la que aborda disciplinas como la fotografía,
el happening, el performance, la instalación, el videoarte, presentando
un conjunto impregnado de cargas políticas, sociales, culturales,
sexuales, que conjuga tragedias íntimas con tragedias colectivas.
Texto publicado en el catálogo de la exposición del MaReA en Quito,
agosto de 2004.
En
sus fotografías, collages, performances, esculturas sónicas y poemas
visuales donde destaca cierta inclinación a narrar en secuencia,
serializando, el lenguaje transgrede permanentemente la tradición
del espacio artístico atravesándole elementos politícamente incorrectos
como cierto impulso irónico, salvaje, oscuro, que violenta sin descanso
a quien pretende ser sólo espectador.
Beccassino recupera sensaciones, experiencias, vivencias, escogiendo
técnicas de bajo nivel tecnológico, para realizar films, videos,
intervenciones, eventos, proyectos que frecuentemente amplian el
concepto de autoría dando cabida a otros artistas, en una especie
de amplia complicidad al servicio de significados metafóricos no
lineales.
SUSAN LESCOVICH
Texto publicado en el catálogo de la exposición del MaReA en Quito,
agosto de 2004. |