Con
motivo de la exposición realizada en las salas Víctor
Mideros y Manuel Rendón de la Casa de la Cultura Ecuatoriana
Benjamín Carrión de Quito, en abril de 2001, en
el catálogo se dice lo siguiente :
Retorcidos
dormitorios con prostitutas famélicas, vírgenes no
tan vírgenes y sujetos lascivos.
Bufones
en contubernio con estrafalarios sacerdotes, el puro gusto de crear
l íneas creando composiciones muchas veces abstractas.
Seres
anodinos que vagan en espacios no delimitados, sombras de un inconsciente
colectivo, con una constante preocupación social.
Seres
despojados de humanidad, figuras esquematizadas agobiadas por el
peso de su carga existencial, perdiéndose en la bruma del
éter cáustico.
Muchos
pensarán que son obras convencionales pero cada cual es gallo
en su gallinero y oveja en su corral.
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