Pompeya

 

 

La tempestad del fuego nos sorprendió en el acto de la copulación.
No fuimos muertos por el río de lava.
Nos ahogaron los gases; la ceniza
nos sirvió de sudario. Nuestros cuerpos continuaron unidos en la roca:
petrificado espasmo interminable.

José Emilio Pacheco
(1939)
(México)

 
 

Augusto Lozano
Sin título, 1988
Cerámica
30 x 15 x 15 cm

 
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