Ana Bustos Guerrero, nace en City Bell, pueblo residencial, de la provincia de Buenos Aires.
Ana Bustos Guerrero se define como “Pintora autodidacta”, recreando su estilo naif-surrealista en escenas cotidianas, donde la belleza del cuerpo, demuestra una fuerza de disfrute. No importa el modo de disfrute, siempre y cuando se exprese la sensualidad, defendiendo la preferencia y todas las acciones relacionadas con el Amor.
El arte es sensación. El ser humano inventó el arte para sublimar sus sensaciones y en ese proceso realizó un acto de magia, en el que encerró latentemente las sensaciones que revolotean por el universo, por el cosmos, en una imagen, o en un juego de palabras, o en un sonido musical o en una pieza escultórica... en una obra de arte... y es por eso que las obras de arte tienen la cualidad de transportar a quien se atreve a dejarse seducir por ellas, a lugares que no imaginaríamos incluso en nuestros mejores sueños, pero que son producto de, precisamente nuestros sueños... El arte es sensual como una variante de la sensorialidad, y vemos que el arte es mucho más, es incluso espiritual. La sensualidad es espiritual, el universo es un eterno desplazamiento del espacio al tiempo y del cuerpo al espíritu, donde no existen fronteras reales entre una y otra sensación, entre una y otra persona, entre uno y otro tiempo. Todo es uno. Todos somos parte de lo mismo.
Su búsqueda es materializar lo perceptivo, de manera refinada y artística, donde el mundo se convierte en un tentempié de objetos y sujetos dispuestos a la vista.
Existe un anhelo: el seductor sueño de modificar nuestro sistema perceptivo.
Los autorretratos, una variedad de rostros con historias…buscando reflejar quizás una variedad de aspectos de su propia personalidad.
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