Bogotá, 1953
   
A propósito de las mal sentadas

En su primera muestra individual en la Galería Belarca, realizada entre junio 24 y julio 13 de 1982, Marta Traba, en el catálogo, escribió lo siguiente: Escribo estas líneas presentando el trabajo de Clara Inés Ángel, contra mi propia decisión de no hacer prólogos ni introducciones, que están ahora en las activas manos de los críticos colombianos. Pensándolo mejor y volviendo a revisar las diapositivas de una obra que vi personalmente en uno de mis viajes a Bogotá, creo que reclama cierta solidaridad crítica, por ser la única que hasta ahora en Colombia, presenta un contra-arte. Este contra-arte ataca directamente las nociones convencionales de estructura y forma (descartada ya la de belleza), pero también las de materiales y técnicas. En el exterior, en particular en los Estados Unidos, algunos grupos de Chicago, ciertos artistas como Red Groons y sectores de arte popular como los chicanos y puertorriqueños, han habitado aquellas naciones desde hace
Soy una.. de falda roja, 1982
Óleo sobre tela, collage, papeles
y cintas
95 x 66 cm

 


Licenciada en Bellas Artes de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano y Restauradora de Bienes Muebles de la Universidad Externado de Colombia. Estudió escultura en la Escuela del Distrito y participó en el Taller Experimental de Textiles de Olga de Amaral, en 1979. Ha trabajado en escenografía en el Teatro La Mama y fue directora del Departamento de Arte del Colegio Nueva Granada en Bogotá. En el año 1982, expuso en la Galería Belarca  Las mal sentadas. En 1987,  en la Galería Casa Negret, realizó la exposición de la serie Seres Alados , en 1988, en el Museo de Arte Contemporáneo del Minuto de Dios, expuso esculturas en técnica mixta en la muestra denominada Entrega número once.

 
 

varios años con tanta energía, por no decir brutalidad, que finalmente se han infiltrado entre artistas cultos (un caso patente es el del actual trabajo de Frank Stella), y han obligado a la comunidad a familiarizarse con el desorden, el carnaval y la violencia sin ley como ha sido el caso ya admitido e institucionalizado de las pinturas del metro de Nueva York.

Pero en Colombia está tendencia no se ha dado. Tuve ocasión de conversar largo con Clara Inés Ángel, quien estaba por completo al margen de lo que pasaba en otras partes, y no tenía la menor idea que los espacios ambientales con serpentinas, confetis y pegotes de papier maché de cualquier calibre fueron elegidos por los museos para las bienales norteamericanas celebradas en el 81.

¿Cómo puede apreciarse una obra semejante? En la brutalidad de Las mal sentadas, en su sexualidad ofensiva, en el carnaval de la luna, en la acumulación de materiales de cualquier naturaleza, de collares sucios y colores chirriantes, se define otra cosa, que no se puede calificar con los mismos patrones de las obras convencionales. Corro el riesgo de que de halla dado en Clara Inés Ángel por casualidad y que no tenga la persistencia para sistematizar ese mal gusto y esa ofensa como un sistema externo de ruptura, único capaz de consolidar la anarquía espontánea. Pero tal riesgo se corre siempre con una artista joven que hace su primera exposición y es más importante para mí equivocarme junto a ese artista que dejarlo sólo. Para hacer este trabajo se necesita coraje: es bueno que el público esté informado de que las formas de ruptura han llegado a puntos límites, y que la expresión artística se tonifica a través de múltiples vías, que van desde el talento renovador hasta subversiones desenfrenadas.